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lunes, 26 de junio de 2017

DEFINICIÓN DEL TÉRMINO "GUASCA" Y "CARRILERA"

A continuación expongo algunos apartes del libro del señor Miguel Ángel López Botero titulado “MÚSICA DE CARRILERA, Canciones, Historia y Comentarios” y publicado en Medellín, Colombia en el año 1985.


RAZÓN DE ESTE TRABAJO

La inmensa acogida y difusión que este género musical tiene entre nuestros campesinos, en amplios sectores populares y aún entre gentes de gran cultura, nos ha impulsado a recopilar algunas de aquellas canciones que cantaron nuestros abuelos, que se siguen escuchando con frecuencia y que gran parte de aquellos que dicen "estar en la onda" miran con desdén y a veces con burla, por desconocimiento de nuestros valores estéticos y culturales, o por vergüenza, pues creen que esta música los rebaja de categoría social y sólo aceptan aquella que les impone la sociedad de consumo, con el cantante o conjunto que está de moda, aunque no entienda de esas letras y esos ritmos, simplemente por aparentar de "civilizado".

Desafortunadamente, muchos de nuestros cantantes populares, dicen que no se rebajan interpretando este tipo de canción; desacierto grave. Comentaristas, tratadistas y recopiladores lo han despreciado olímpicamente, o han hablado de él a vuelo de pájaro.
Queremos por medio de este pequeño trabajo llamar la atención para que pensemos un poco en lo nuestro; en lo que somos y en lo que tenemos, sin sonrojarnos; por el contrario, sintiendo orgullo de pertenecer a una casta campesina, la cual debemos defender y respetar, para que sus patrones culturales no desaparezcan por la presencia de modelos que nosotros a ciegas imitamos y que son el producto de mandatos artísticos extranjeros y superficiales.


ORIGEN DEL TERMINO CARRILERA

El término "carrilera" es puramente antioqueño; claro que ya se está extendiendo a todo el país. ¿Dónde se utilizó por primera vez? Sería imposible afirmarlo. En una charla amena y descomplicada, que tuvimos con don Raúl González, el compositor de la "Cruz de Palo" y de mil temas más, nos decía que alguien en un día no muy lejano y sentado al pie de un traganíquel y en una de las fondas que abundan en las estaciones del ferrocarril que va de Medellín a Puerto Berrío, al estar escuchando una de estas páginas exclamó: ¡esta sí es verdadera música de carrilera! Seguramente quienes lo escucharon les sonó el término y lo siguieron empleando.

Y allí lo tenemos, más conocido que nuestra ruana y nuestro maíz, y no dudamos que traspasará las fronteras de nuestra patria, pues todos los días son más los estaderos y los programas de radio y televisión que están impulsando este género.

En Méjico se le dice "Música Norteña" o "Campirana"; o simplemente Ranchera, porque se originó en los ranchos de los campesinos de aquel país, a finales del pasado (XIX) siglo y a principios del presente (XX).
Fuera de Antioquia, y en Colombia, se la llama “Música Guasca", campesina, "campechana", montañera etc.

El maestro HERNAN RESTREPO DUQUE, gran historiador de la Música Popular de América Latina; tiene otra versión sobre el origen del término "MÚSICA DE CARRILERA": Este término nació en el viejo Guayaquil, cuando los paqueteros venían por las encomiendas para las fondas que aguardaban los vagones repletos de sorpresas, entre ellas la música que habían de "moler" las victrolas y traganíqueles de entonces; los encomenderos pedían "la música que vapora la carrilera" o la "música de la carrilera".

Igualmente JESÚS ZAPATA, "El Indio", gran folclorista nuestro, en una presentación de las danzas de la EPA (Escuela Popular de Arte) que va a representamos en Europa, nos dijo que el término "MÚSICA DE CARRILERA" nació en los paseos que se hacían en tren y en los cuales se cantaba este tipo de canciones, que eran las que estaban de moda.

En síntesis, tenemos ya cuatro versiones sobre el origen del término "Música de Carrilera". Las cuatro son respetables; estamos empezando un trabajo sobre el tema, respecto del cual nadie ha dicho la última palabra. Esperamos nuevos aportes.


ORIGEN DEL TERMINO GUASCA

Nuestro campesino ha utilizado el tallo del plátano para extraer de allí fibras con las que fabrica esteras, o sea rústicos colchones y también para sacar tiras, que él mismo denomina "guascas", para amarrar leña, sostener animales y otros menesteres parecidos. Esto por más económico. Los más pudientes, utilizan el lazo y la soga, que son de mayor categoría. Posiblemente, de esta costumbre los que se creen más "civilizados'' llaman despectivamente "guascas" a las personas humildes que utilizan estos atavíos, a sus costumbres y a sus músicas.

En lenguaje chibcha "guasca” quiere decir loma del cerro; también por deducción, las personas que habitaban en las lomas o campos despoblados fueron bautizados con este nombre. Allí dejamos la inquietud para que la investigación siga.


VALOR DE ESTE GÉNERO

En un cursillo de pedagogía musical que tuvimos el honor de recibirle al eminente compositor, el mundialista antioqueño Blas Emilio Atehortúa, nos decía lo siguiente: "la música, entre muchas, cumple primeramente dos funciones: una social y otra cultural. Socialmente, el campesino que con su tiple rústico y muchas veces destemplado, divierte aun grupo de paisanos en una vereda o en una aldea humilde y lejana, está cumpliendo el mismo papel que el encopetado concertista que, vestido de saco leva, está frente a un despampanante piano dando un recital de alta alcurnia". Conmovedoras y reales palabras de este gran artista, conocedor de los valores del pueblo.

Estéticamente, muchas de nuestras canciones populares gozan de una factura que nada tienen que envidiarle a las de los grandes clásicos. Muchas de ellas han servido de tema para montajes sinfónicos.

De manera que aquellas personas que están creyendo que letras y melodías de nuestras canciones llamadas de "carrilera" no tienen ningún valor, están totalmente equivocadas.


RITMOS QUE COMPRENDE

Si nos atenemos al origen, únicamente encajarían en la "carrilera" la ranchera y el corrido. Pero por su temática, se podrían incluir pasillos llorones al estilo de "Ocúltame esos ojos", de Israel Motato y boleros despechados, como "Amanecí bebiendo", de Luis Bernardo Saldarriaga. Consultamos a muchos, y las opiniones se dividían. Algunos opinaron que únicamente corridos y rancheras; otros, que podían incluirse   más ritmos, hasta las zambas de los cuyos.

Nuestro amigo y gran artista Ary Burbano nos dijo que el "CHUPO PLATA CAMACHO", Armando Plata Camacho, en sus presentaciones que últimamente ha hecho por televisión de los intérpretes de este género, se inventó el término "GUASCARRILERA", más amplio, donde ya entran en juego muchos aires más.
Pero nuestro fin no es el de crear una polémica; por el contrario, se trata de clarificar y de empezar un trabajo que pensamos continuar con la ayuda de todos los amantes de esta música. En otro tema ampliaremos más este contenido, cuando tengamos más elementos de juicio, que esperamos ustedes nos ayuden a conseguirlos.

Y como es difícil en un trabajo tan resumido abarcar tantos ritmos con sus respectivas letras, nos limitamos por ahora al corrido y la ranchera. En un próximo trabajo, el cual ya tenemos adelantado, esperamos presentarles un mayor número de canciones populares.


ORIGEN DE LA CANCIÓN DE CARRILERA

Indiscutiblemente nos llegó de Méjico; todos coincidimos en ello. Y no digamos que es un préstamo cultural, porque todos los patrones sociales, poéticos, religiosos, raciales, etc., que son los que influyen en las canciones tienen denominadores comunes en todos los pueblos de Hispanoamérica.

El campesino mejicano y el campesino colombiano del principio del siglo y el de ahora presentan unas mismas características culturales y sociales, en el capítulo dedicado a la difusión de este género en nuestro medio ampliaremos más estos conceptos; ahora es importante que conozcamos el origen de la canción mejicana para ubicarnos mejor en el fenómeno de la carrilera y del por qué pegó tanto en nuestro medio.


ORIGEN DE LA RANCHERA Y EL CORRIDO

En el libro titulado ENCICLOPEDIA DE LA MÚSICA "POP", escrito por varios autores y en su capítulo dedicado al folclor latinoamericano, Manuel Castellanos y Delia Porciana nos dicen lo siguiente:

"Tres cuartos de siglo de existencia de la canción en México implican una amplísima difusión más allá de nuestras fronteras actuales —escribe el folklorista mexicano Vicente T. Mendoza—, desde un punto central situado en el Bajío, Guanajuato o San Juan de los Lagos, en Jalisco, en donde ha tenido lugar la más famosa de las ferias del centro del país y a la que concurrían individuos desde lugares remotos. Al reintegrarse a sus hogares, los peregrinos, los comerciantes, los arrieros con sus recuas, los ganaderos con el producto de sus ventas o los mineros que habían concurrido para divertirse, la canción tipo se extendió hasta regiones que durante el resto del año no tenían ningún movimiento, ni siquiera afluencias de pasajeros, y en donde los pacíficos habitantes rumiaban las canciones aprendidas de los trovadores".

Como consecuencia, apareció la canción ranchera, la que, siendo la misma sentimental y romántica, sólo se difiere por encerrar en su estructura un sentimiento menos elaborado y al mismo tiempo más primitivo.

La gente de las rancherías no sólo deformaba las frases musicales, sino también dislocaba los versos, principiando con un corto seguido de otros largos de metro variable, cambiando los vocablos o ajustándolos a su lenguaje arcaico y rudo, y, en fin, aplicándoles su propio carácter, cada vez más alejado de la fuente italiana que le había dado origen.

Por esta razón, la canción ranchera es más auténticamente mexicana y folklórica, puesto que procede del campo alejado de la civilización. Y, en consecuencia, canta asuntos campestres, canta a los animales de labor, sentimientos elementales (el machismo, el amor desdeñado, los celos). En este tipo de canción aparece frecuentemente el falsete, jipío o aliento entrecortado. Según parece, esta modalidad procede de las canciones de las montañas vasconavarras, en las que todavía aparece en las jotas.

El número de rancheras populares es muy abundante, y han sido cantadas por todos los grandes solistas mexicanos. Cuco Sánchez ha sido quizá el más prolífero autor (La cama de piedra, Escaleras de la cárcel, Grítenme, piedras del campo) y uno de los intérpretes más clásicos. Pero a su lado han de figurar en lugar de honor nombres como los de Jorge Negrete, Aceves Mejía y docenas de otros. Entre los títulos, podríamos recordar Cielito lindo; Corazón, corazón; Fallaste, corazón; La del rebozo blanco; María bonita; Pénjamo, Qué será (de Pepe Guízar); Que seas feliz; Gorrioncillo pecho amarillo, etcétera.

El corrido es otra de las formas más peculiares de la canción mexicana, menos revitalizada que la anterior debido al cambio de la época. Los corridos, genero épico-lírico-narrativo, son relatos cuyo origen claro aparece en el clásico romance castellano. De forma octosilábica y acompañado de guitarras, su estructura musical es muy simple; generalmente queda reducida a una sola frase repetida muchas veces.
Impresos en hojas sueltas, a modo de los pliegos de cordel, en ellos trovadores populares cantaban noticias, historias (ficticias o verdaderas), que llegaban a la sensibilidad popular. He aquí un ejemplo de cómo anunciaban estas coplas en las plazas públicas: "Corrido de la catástrofe aérea al chocar un avión contra el gigantesco Popocatépetl, en el pico del Fraile, donde perdió la vida la bella artista Blanca Estela Pavón y el senador Ramos Millán. Veinticuatro muertos". Todo ello, naturalmente, bien enmarcado por exclamaciones.

La primera época del corrido ocupa el último cuarto del siglo pasado. Por entonces empiezan a cantarse las hazañas de los rebeldes al Gobierno de Porfirio Díaz, su desprecio de la muerte y su amor a las mujeres. La segunda época abarca las grandes revoluciones de principios de siglo (1907-1929), y en ella surgen los más importantes corridos: La Adelita; Carabina 30, 30; Allá en el rancho grande; la Cucaracha; la Valentina; Marieta; Adiós. Mariquilla linda, etc. Emiliano Zapata, Pancho Villa, "Los Cristeros" aparecen en medio de una extensa mitología de mujeres fieles, in-files, de "machos" peleones, de muertes violentas y un lirismo viril que lo transporta todo como una brisa lejana"...

En los corridos se da cita la pequeña historia del país, narrada con una épica rudimentaria, pero eficaz y de fuerte impacto poético. Al lado de los eminentemente poéticos hay corridos religiosos, de toreros, de caballos, de desastres, fusilamientos, parricidios, bandoleros, raptos, líricos, de tragedias pasionales... Durante largos años el corrido ha cumplido la función que hoy desempeña el periódico...

De todas maneras, lo mismo estos dos tipos de canciones que algunos otros cobran individualidad nacional gracias a la característica banda acompañante. El conjunto típicamente mexicano está formado por violines, guitarras, arpa y trompetas. Fundamentalmente, está copiado de las bandas militares de la época de Maximiliano, pero con son burlesco, y de modo parecido a como hicieron los negros en nueva Orleáns respecto a las bandas militares francesas (las mismas aparecieron en México). También en este país acompañaban tales bandas los acontecimientos sociales (banquetes, recreaciones, bodas), y de ellas surgió la llamada orquesta típica, considera como peculiar de México y sin relación alguna con la típica rioplatense, dedicada al tango). La primera noticia que de ella hay data de 1907. . En la capital y en las regiones costeras esta banda es conocida como mariachi, nombre que finalmente ha prevalecido. Parece que la palabra viene del francés mariage (boda), ya que solían animar estas ceremonias.

En el mariachi, cuyo número de músicos varía mucho, el guitarrista lleva la voz cantante. Suele utilizar una guitarra de cinco cuerdas llamada guitarrón. El arpa deja su lugar a las trompetas en los mariachis urbanos. El mariachi toca sobre todo sones o canciones mariachis, es decir, huapangos y corridos, pero también acompaña muchos otros géneros nacionales.

Su popularidad sigue siendo muy grande. Todavía hoy se reúnen en la plaza Garibaldi de la capital para ser alquilados. Intervienen en todo tipo de fiestas y ceremonias, y su número es abundantísimo. Su música jovial, alegre y al mismo tiempo romántica es sobradamente conocida en el mundo entero. La frescura, la sonoridad, el talento popular de su repertorio las convierten en una de las agrupaciones más personales y agradables, al mismo tiempo tradicionales y vivas.


PRÓLOGO

MÚSICA DE CARRILERA

Más que un sistema de transporte, el tren es un recuerdo que funciona con carbón para atravesar paisajes, para subir montañas aprovechando las leves curvas de nivel, para recordarnos que nosotros fuimos niños y que a la orilla de nuestra nostalgia había una carrilera, muchos polines o durmientes que se iban achiquitando hasta perderse en la lejanía, y muchas fondas camineras, cantinas o "chuzos" donde una rocanola molía el alma mezclada a las copas de "anisado".

Los tiempos han pasado, los niños de entonces somos los hombres pensativos de hoy, la música ya no se muele en rocanolas, se echa a rodar en aparatos electrónicos de increíble precisión, se mueren de inutilidad los postes telegráficos, pero las fondas camineras siguen siendo las mismas, aunque ya el aguardiente no sabe al viejo anís ni tiene la misma dosis de desengaño que hacía bajar la cabeza a los "mesmitos machos".
¡Música de Carrilera! Música que se nos viene enredando al alma desde que los recuerdos eran chiquitos desde aquellos tiempos en los que el pito del tren escandalizaba al paisaje que después del paso de la locomotora se quedaba sumido en el silencio mientras los mosquitos del paludismo celebraban su junta directiva en la mesa redonda de las charcas.

No sé qué pensarán de la música de carrilera estas nuevas generaciones de la Era Cibernética, de los motores a reacción, de la penicilina y de los astronautas. Cuando nosotros llorábamos por un "disco" de música "guasca", estaban dando sus primeros "pinitos" las teorías de Norbert Wiener, Lee de Forest estaba imponiendo sus diodos al vacío, y la Relatividad de Einstein era la locura ininteligible que revolvía la maraña en desorden de la tempestuosa cabeza del Mago de Ulm.

Por eso, para nosotros tenía más importancia un disco "guasca". Música de Carrilera, que la forma diabólica de la Energía o ese avispero de electrones que cruzaba una rejilla caliente aprovechando el efecto Edison descubierto por el sordo de Menlo Park.
La música "guasca", la Música de Carrilera, nos tiene que llegar a todos porque todos tenemos momentos en la vida en los que el alma escucha los recuerdos "en pelota", sin vestido de ceremonia, sin zapatos que aprieten, sin estrangular el corazón con el cilicio de una corbata.

Esta música sin retoques que viene rodando desde el país de los aztecas, donde acompañando una letra descuidada y adaptada al modo de ser de los campesinos, era casi el formato sin papel de las crónicas periodísticas, se amolda, perfectamente, a cierto estado de alma que es común a todos los mortales, sobre todo, a los mortales enamorados.

Seguramente es rechazada por cierto tipo de personas que la consideran "bárbara"; pero "bárbara" en el sentido en que los romanos consideraban a los visigodos por no hablar su misma lengua, a pesar de que las huestes de Uldarico pertenecían a una civilización más antigua que la de los latinos.

Yo no quiero hacer disquisiciones filosóficas ni históricas. Simplemente espero manifestar en este mínimo prólogo, que yo también siento la música "guasca o de carrilera", que felicito muy sinceramente a Miguel Ángel López Botero por la tarea emprendida y que, a su lado, tomo pasaporte de tercera clase en ese tren que sale todos los días a visitar fondas camineras, desengaños y recuerdos.

JORGE ROBLEDO ORTIZ
Medellín, Colombia. Junio de 1985

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