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lunes, 8 de noviembre de 2010

HERMANAS CALLE



  
Biografía de las Hermanas (Hermanitas) Calle:

Fabiola Calle nació en Bolívar (Antioquia) el 4 de diciembre de 1955; sus padres Manuel y Tulia eran unos aficionados tota­les a la música y aunque no profesionalmente en las reuniones de amigos y familiares siempre tocaban tiple y cantaban; ellos tuvie­ron nueve hijos, cinco mujeres y cuatro hombres de los cuales todas las mujeres fueron cantantes.

Don Manuel Calle era una especie de gitano que anduvo por todos los pueblos del sur de Antioquia, el norte del Valle y el viejo Caldas; por supuesto su familia le acompañaba en esas correrías y por esa razón algunos hijos eran antioqueños y otros, como Lucelly, fueron nacidos en el Valle del Cauca.

Debido a esta forma de ser de don Manuel, iniciando los años sesenta, su familia se encontraba en Caicedonia (Valle). Por de­terminada situación doña Tulia llevó a dos de sus hijas para que cantaran en la emisora de la población en un programa de aficio­nados; allí actuaron Inés y Nelly Calle y los aplausos fueron en grande; lo curioso era que entre el público de esa presentación estaba el compositor de la conocida melodía Ocúltame esos ojos, Israel Motato.

Este señor que hizo tantas canciones y tan hermosas se emo­cionó mucho con las ya bautizadas Hermanas Calle.

Israel Motato les sugirió a don Manuel y a doña Tulia que esas niñas tranquilamente podrían grabar; al padre, que era muy puritano, esta idea no le gustó, pero a doña Tulia sí y como siem­pre las que han mandado son las mujeres, a los pocos días las Hermanas Calle, orientadas por Israel Motato y con la vigilancia de doña Tulia estaban grabando en Discos Refalo de Bogotá.

Esto ocurrió en 1965, pero tal vez porque la voz de Inés era muy delgada y la de Nelly un poco gruesa, allá opinaron que éstas no concordaban y sólo les grabaron tres o cuatro canciones con las que no pasó absolutamente nada. Israel Motato ya había escu­chado cómo cantaba Fabiola y le sugirió que hiciera dueto con Nelly, pero ésta solo respondía:

-A mí no me gusta abrir la boca.

Tanto insistió Israel que por fin se formó el dueto y rápida­mente se acoplaron. Las llamaron entonces de Discos Victoria y grabaron Borracho en la esquina, Quemé tus cartas, La pelo de oro y muchas otras más que marcaron el inicio de las verdaderas Hermanas Calle y el comienzo de sus grabaciones que hasta la fecha son 88, entre CD y discos de larga duración.

En ese entonces estos duetos solamente se hacían para gra­baciones; tanto es así que como Discos Victoria era una empre­sa todavía incipiente, en sus ratos libres las Hermanas Calle lle­gaban a la fábrica a ayudarle a don Otoniel Cardona, dueño de la empresa, a etiquetear y a revisar los discos. De Victoria pasa­ron a Codiscos y como a todas partes las acompañaba doña Tulia, les enviaron pasajes en avión para hacer sus primeras gra­baciones en esta empresa, incluido por supuesto el de la mamá; pero a esta señora le daba mucho miedo montar en avión, moti­vo que cambió los planes y del Valle del Cauca llegaron a Medellín en un taxi que contrató Codiscos. Las trataron supremamente bien, pues en realidad eran unas niñas, ya que Fabiola tenía 13 años y Nelly 9.

Nelly Calle también nació en Bolívar (Antioquia) el 4 de no­viembre de 1959; cuando se casó, en 1982, se fue a vivir a Esta­dos Unidos donde permaneció tres años, los únicos en que las Hermanas Calle dejaron de grabar.

Luego fueron exclusivas de Discos Vergara de Bogotá duran­te dos años, volvieron a Discos Victoria donde estuvieron de ex­clusivas dieciocho años, posteriormente regresaron a Sonolux y últimamente lo hicieron para Discos Fuentes y Dago. La primera presentación de las Hermanas Calle fue en la ciudad de Calarcá (Quindío), en la celebración de los años de una emisora local y donde alternaron con Los Golden Boys; aunque tuvieron mucho éxito la situación fue difícil, pues era primera vez que estas niñas se enfrentaban a cinco o diez mil personas.

En 1978 la familia Calle vino a vivir a Medellín. En cierta oca­sión invitaron a las Hermanas Calle a cantar en una heladería del barrio Guayabal y allí hicieron su primera presentación en la capi­tal paisa; el éxito fue muy grande ya que era una novedad, pues no era costumbre que en heladerías se presentaran conjuntos o cantantes de música de carrilera; en esa actuación, por supuesto, tam­bién estuvo doña Tulia, quien presenció cómo sus hijas le daban categoría a este género y se convertían en las pioneras en cuanto a presentaciones en público de estos duetos y conjuntos de música montañera y guasca.

En esa heladería las escucharon los hermanos Salazar, due­ños de un estadero que se erigía como uno de los mejores en la ciudad de Medellín llamado Los Recuerdos. Estos señores las llevaron a ese sitio y las convirtieron en artistas de planta; se volvieron más elitistas pues la concurrencia a ese establecimien­to era de una clase superior y las Hermanas Calle se convirtieron en las consentidas de esta otra clase social. Allí alternaron con el Dueto de Antaño, Claudia de Colombia, Garzón y Collazos, Espinosa y Bedoya, Yolanda del Río, Leonardo Favio, Helenita Vargas, Víctor Hugo Ayala, Alberto Osorio y muchos, pero mu­chos más.

Posteriormente las Hermanas Calle fueron el estandarte de la música de carrilera; incluso se les llegó a llamar Las Musas del Despecho o Las Reinas de la Canción Cantinera. En sus pri­meras presentaciones tuvieron como acompañantes a dos guita­rristas, pero luego fueron secundadas por Los Tres del Recuer­do, Los Cuatro del Ayer y Los Ases del Recuerdo, grupos donde se destacaron músicos como los guitarristas Darío Álvarez y Mario Velásquez, el baterista Jaime Jiménez, el bajista Héctor Ríos, Carlos Serna, Julio Pulgarín, Noé Osorio y José Raúl Ceballos.

En ese entonces el presidente Belisario Betancur recomen­dó a las Hermanas Calle para que fueran presentadas en televi­sión a nivel nacional y fue así como actuaron en los programas de Pacheco, el Gordo Benjumea y otros. Las Hermanas Calle se han presentado en todas las ciudades importantes e interme­dias de Colombia como Cúcuta, Bucaramanga, Tuluá, Cali, Manizales, Pereira, Armenia, Pasto e incluso en la misma costa norte colombiana, en ciudades como Cartagena y Barranquilla donde los llenos eran totales y lo curioso es que todo el público coreaba sus canciones.

Hubo una época en que las Hermanas Calle iban dos veces al año a Estados Unidos y se presentaban para las colonias latinas en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Miami, etc. Posteriormente fueron a Londres y les fue muy bien; pasaron a Madrid y el éxito fue impresionante y también estuvieron en Vene­zuela y Ecuador. A pesar de que cantan tanta música mexicana al estilo antioqueño, las Hermanas Calle nunca han ido a México, aunque ya se sabe que su música sí se ha vendido allá.

El 27 febrero del año 2003 falleció Nelly Calle a causa de una enfermedad que la redujo a la cama durante dieciséis meses. Fabiola no pensó jamás en continuar el dueto, pero la misma ra­dio, la televisión, el público y todos en general le decían que no podía terminar esa tradición, que ahí había otras hermanas que cantaban y que sabían el repertorio; tanto insistieron sus fanáticos que Fabiola decidió continuar y hacer la segunda etapa de las Hermanas Calle con su hermana menor Solángel; inmediatamente les volvieron a grabar en Discos Fuentes y posteriormente en Dago; y la propia Fabiola dice:

-Nelly no nos perdonaría desde el cielo que dejáramos morir el dueto.

En muchas de las grabaciones de las Hermanas Calle el arreglista fue el trompetista cubano Al Díaz. El máximo éxito discográfico de estas cantantes ha sido La cuchilla, pero han tenido otros corno Ojitos verdes, Gaviota traidora, El puen­te roto, Media vida, Los dos pasajes, El entusao, Mientras más me jodás, Pajarillo barranqueño, Dos mujeres, Permi­so a la reunión, Se te cayó el teatro, Corazón de acero, Las cinco letras, Mi despedida, Parada de amor, Me pertene­ces, Llorarás llorarás, Domingo amargo, No seas así, Boda a las diez, Rumbo al sur, Quién te arañó los cachetes, Mi hijo y yo, Te volviste cantinera, Carta mentirosa, Por el amor de mi madre y muchas más. Ellas han grabado fuera de corridos y rancheras, pasillos, pasacalles, boleros, valses, bambucos y hasta música bailable.

Cuenta Fabiola Calle que cierto día las llamó Otoniel Cardo­na, dueño de Discos Victoria, para que grabaran un long play de doce canciones, entre las cuales había una titulada La cuchilla. A ellas todo les pareció bien menos la tal Cuchilla y la misma Fabiola argumentaba:

-Don Otoniel; ¿pero qué es eso tan feo?, ¿cómo así que mato a tu mamá y que te rompo la cara?... no don Otoniel ¡eso está muy feo!

-No; pero de todas maneras me la graban, que yo quiero grabarla.
Con seguridad las Hermanas Calle la grabaron a disgusto, pero para sorpresa de ellas mismas esta canción compuesta por un mexicano desconocido y arreglada por Jaime Rincón, pasó a ser la carta de presentación de este dueto y además es uno de los estandartes de la música guasca, campesina y mexicana al estilo antioqueño; mejor dicho, La cuchilla es un clásico de la música guasca.

En el tiempo de los mañosos, de Pablo y de muchos otros, las Hermanas Calle no se presentaban más, porque no tenían más tiempo y todo porque la mayoría de los capos fueron campesinos y amaban esta música. En ese momento de la mafia todos estos duetos y conjuntos pasaron a cobrar unos precios que ni ellos mismos algún día imaginaron; y tal vez por eso hoy en día un con­cierto grande de música de carrilera es más caro que cualquier otro.

En ese desastroso y aterrador tiempo de la mafia, un día las Hermanas Calle iban a trabajar en Cali contratadas por un em­presario local; pero aconteció que cuando llegaron al aeropuer­to las había dejado el avión. Llamaron al empresario y éste les dijo: -No; ¡ni por el putas!; este patrón me tiene casi loco y dice que si no le traigo esta noche a las Hermanas Calle voy a ser cadáver; ¡no! ustedes tienen que venir. Váyanse al Aeropuerto Olaya Herrera, que de ahí vuelan a Pereira y luego llegan a Cali.

—No, nosotras no vamos a dar toda esa vuelta. — ¡Por favor!, ¡si yo no las llevo ese hijueputa me mata!

Casi llorando, el empresario las hizo ir hasta Pereira, donde las esperaban cuatro camionetas Ranger; las Hermanas Calle su­bieron a una de ellas y en ese momento se desató la carrera más tremenda para llegar a Cali, pues el mañoso las quería a ellas y la vida del representante peligraba. Llegaron a las 11 de la noche, como pudieron se cambiaron dentro del mismo carro y cuando hicieron presencia en el salón principal apareció el mañoso que sólo tenía 21 años de edad, abrazó a las Hermanas Calle y con dos revólveres en las manos disparaba al firmamento y le decía al representante:

—Vea hijueputa; si no hubiera traído este par de viejas, usted hubiera sido cadáver malparido. Bueno y a ustedes sólo las ne­cesito para que me toquen una canción La banda del carro rojo.

Esa noche las Hermanas Calle repitieron esta canción más de veinte veces.

2 comentarios:

  1. Donde consigo el numero de ellas para contratarlas???

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  2. http://ospinaroberto.wix.com/filmacionesrobertscom?ref=n

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